Ambientamos las aulas de 5 años: el espacio

   Una imagen vale más que mil palabras, así que, vamos a mostrarles cómo han quedado nuestras clases de 5 años. Parece que estamos en el espacio de verdad.



Desde aquí Noe y yo agradecemos a todas las mamis implicadísimas que han hecho que esto sea posible, hemos trabajado juntas en esto una tarde, pero terminaron el trabajo en casa. Es una pena que no pudieran colocarlo ellas mismas, pero esperamos haberlo puesto bien. ¡Gracias a todas!

Nuestro rincón de los astronautas

Para ser unos auténticos astronautas y poder viajar al espacio necesitamos un buen traje espacial, unas antnas de extraterrestre, una nave,  un cuadro de mandos, planetas y un cielo estrellado. Pues bien, lo hemos conseguido. Así nos ha quedado nuestro rincón de los astronautas. Nuestros pequeños astronautas estaban jugando en ese momento a despegar la nave.

    Necesitábamos un cielo lleno de estrellas. Por eso, pintamos con témpera dorada y plateada estas estrellas y las recortamos cuando se secaron para luego pegarlas en nuestro cielo.

    EL cuadro de mandos nos lo ha hecho nuestra maestra en casa, aunque ha tenido algo de ayuda. Nos ha encantado poder llamar a Houston o a la tripulación de la nave, girar el volante, darle a la palanca para despegar la nave... Y si hubiera alguna emergencia, tenemos el botón- alarma. Lo hemos pasado realmente bien jugando con el cuadro de mandos. Ha sido genial. La profe lo guardará para usarlo en otra ocasión.

   Por supuesto, nuestra súper nave espacial que Susana ha hecho con tanto amor. Es genial: nos podemos meter dentro, asomarnos por la ventana, tocar los botones que hay en el interior... ¡Nos encanta nuestro rincón del espacio!


       Como ya he comentado en entradas anteriores, en las aulas, lo normal es tener un rincón de la casita para el juego simbólico (de roles). Nosotros hemos tenido ese rincón en nuestra clase y los niños lo han pasado muy bien en él y ha sido muy educativo. Pero vamos a plantearnos la siguiente cuestión... ¿el juego simbólico es solo "jugar a las casitas"?  
       A muchos niños y niñas les encanta jugar ahí: juegan a cocinar, comer, limpiar, cuidar a los bebés... A otros no. Imagina que día tras día durante tres años tienes que jugar a las casitas "porque es bueno para desarrollar la función simbólica". Es cierto, es bueno para eso y para muchas cosas más. Pero se puede variar, es más, pienso que se debe cambiar de vez en cuando. Rincones como el de los astronautas, el supermercado, el castillo, el barco pirata... cumplen la misma función, ¿por qué no hacerlo? 
          Ha sido muy divertido y gratificante haber hecho esto con ellos. Verlos jugar ha sido muy bonito. Voy a compartir una situación normal y espontánea de juego que vi y escuché sin que se dieran cuenta. Había dos niñas en el cuadro de mandos que llaman por teléfono a los dos astronautas de la nave y le preguntan:"¿listos para el despegue?" Tras la confirmación de los astronautas, ellas tocan los botones y hacen la cuenta atrás de 10 a 0. Luego bajan la palanca, giran el volante, dan indicaciones espaciales a los tripulantes: "a la izquierda", "a la derecha que hay un meteorito que se dirige a la nave". A continuación los astronautas llaman a la central para indicar que han superado el obstáculo. Las niñas siguen dando a todos los botones, girando ruedas... Cuando llegaron a su destino, salieron de la nave caminando como astronautas con menos gravedad (me reí muchísimo al verlos). Allí se encontraron a una niña con antenas de extraterrestre y como estaba solita, decidieron hacerse amigos de ella y llevarla a la Tierra. ¿No es genial? 

           Pocas cosas hay tan bonitas como verlos así. Ellos solos desarrollando la imaginación, fomentando las relaciones sociales, la empatía, contando hacia atrás, orientándose a izquierda y a derecha, desarrollando la  trabajando en equipo y todo pasándolo genial y sin darse cuenta que estaban aprendiendo unos de otros. 
               Me ha encantado hacer esto con ellos, pero detrás hay mucho trabajo que no se ve. Por eso toca agradecer a varias personas: a mi madre por ayudarme en su momento a hacer la nave con una caja de nevera, tela metalizada, mucha silicona y alguna que otra quemadura. No fue fácil, pero quedó muy chula, sobre todo porque pueden entrar y jugar en ella. ¡Gracias! A mi chico por ayudarme con el cuadro de mandos, sola no hubiese sabido con tanta arandela y tornillos sin fin. Nos llevó muchas tardes darle forma con varias cajas, lo forramos cuatro veces, pintamos varias veces, nos aseguramos que las ranuras coincidieran con la palanca y que el tornillo llegara hasta el final, que el volante girase... Gracias por eso y por todo lo que me ayudas por las tardes: recortar, plastificar, asesorar, consolar tras un mal día... Y como siempre mi amiga Bea, gran maestra y mejor persona que me ha ayudado a pegar muy bien el cielo, a montar la nave y a muchísimas cosas más que no se ven de fuera, pero siempre está ahí para todo y para ayudarnos a todos. ¡Qué suerte tenemos con Bea! ¡Gracias!


Rumbo a la luna

Estas son algunas de las actividades que hemos hecho sobre la luna. Nos han encantado porque han sido muy manipulativas y a través de juegos muy chulos. La mayoría de los juegos que hemos hecho no tienen foto como el de caminar como astronautas en la luna que hicimos en Psicomotricidad con Susana, la luna de plastilina, los cráteres que hicimos con tapones y purpurina en plástica, las rocas lunares... y la más chula: ver la luna y sus cráteres con el telescopio de noche. Sentimos no tener fotos de todas esas vivencias, pero compartiremos lo que tengamos.

   Hemos hecho un experimento muy chulo: hacer arena lunar. Esto es lo que utilizamos.

   Sabíamos que por cada 9 medidas de harina, llevaba una de aceite. Esa era la proporción, ahora tocaba pensar cómo lo haríamos, qué elemento de medida podríamos utilizar para ser precisos como los científicos, porque si lo hacíamos "a ojo" no nos saldría el experimento. Decidimos utilizar un vaso en el que marcamos la medida. Así pusimos 9 vasos de harina y uno de aceite corporal. Lo fuimos haciendo entre todos. Era muy divertido avisar al compañero para que no se pasara de la medida. De todos modos nos pringamos un poco, pero eso también formó parte de lo divertido de la actividad.
    Lo mejor fue amasar y amasar hasta que tuviera consistencia.



    En nuestra "noche de estrellas" quedamos por fuera del cole un viernes por la noche las dos profes y todas las familias de ambos grupos. Uno de los papis que es astrofísico llevó al lugar un súper telescopio muy chulo y pudimos ver Júpiter y sus lunas, Saturno y sus anillos (se veía genial), algunos tuvimos la suerte de ver Marte antes de que se pusiera una nube justo delante y una parte de la luna. La luna, como estaba tan cerca y llena, se pudo ver genial con el telescopio con sus cráteres, aunque solo la vimos los que nos quedamos hasta el final, porque éramos tantos que se nos hizo tarde y hacía un poco de frío. fue una experiencia genial: padres, madres, hermanos, los niños muy entusiasmados... Implica un poco de tiempo extra, pero si tienen ocasión, lo recomiendo porque fue una experiencia única y una preciosa actividad de convivencia. ¡Gracias a todos los que hicieron que fuera posible!

     Después de ver la luna tan de cerca, tuvimos curiosidad por los cráteres y su origen. Así que, con nuestra arena lunar hecha, vimos cómo se forman los cráteres. Para ello cada uno lanzaba una piedra (que previamente fuimos a buscar con la ayuda de nuestra hada madrina Bea) y vimos las marcas que iban dejando nuestros "asteroides y meteoritos". Para ello los quitamos cuidadosamente.






Una vez hecho esto, en el rincón de los exploradores, cada equipo ha inventado una manera diferente de hacer cráteres. No es fácil, hay que imaginar una idea que haga marca en la arena y luego comprobar que funciona: a lo mejor "soplar" no deja marca porque la arena está un poco compacta.
El primer equipo no lanzó piedras, propuso colocarlas presionando.

 Así ha quedado
 Otro equipo pensó que mojando las manos y  dejádolas escurrir sobre la arena, dejaría marcas similares a los cráteres.
 Resultado


 Como buenos astronautas, quisimos viajar a la luna, o, por lo menos, poder pisarla y dejar nuestra huella. Aquí vemos a una compañera poniendo su huella en la luna. 
El resultado

Las constelaciones

   Compartimos con ustedes algunas de las actividades que hemos realizado para aprender las constelaciones.



    Cada uno ha investigado sobre la constelación de su horóscopo con ayuda de su familia: la ha dibujado, ha contado sus estrellas, ha descubierto su leyenda... En clase las hemos visto todas y hemos contado cuántos niños y niñas tienen el mismo horóscopo y nos hemos dado cuenta que esos niños y niñas cumplen muy cerquita unos de otros.




  Algunos de nuestros compañeros decidieron investigar sobre estrellas y constelaciones. ¡Precioso trabajo!

   La maestra nos ha contado el mito de Pegaso en la PDI y hemos reproducido de esta manera la constelación. ¡Qué divertido usar el "rotu" plateado!

   En este juego de la PDI teníamos que identificar las constelaciones. No era nada fácil, pero entre todos lo conseguimos. Así trabajamos no solo las constelaciones, sino los números que cada una tenía. Por supuesto, la memoria visual juega un papel muy importante en esta actividad, por tanto la hemos utilizado a modo de "evaluación" no solo de los conceptos aprendidos (en este caso, las constelaciones), sino que hemos observado la capacidad de memoria visual de cada uno. Además, en este juego, como era complicado, nos hemos ayudado unos a otros y lo hemos pasado genial.

Con este programa podemos crear nuestro propio cielo desarrollando la capacidad creativa y la distribución de elementos en el espacio.


    Hemos jugado a inventar una constelación con los "pinchitos" y luego ponerle nombre. Esta es la constelación "Alberto". Con esta actividad ayudamos a desarrollar la creatividad a la vez que trabajamos nociones espaciales, tamaños, cantidad y, por supuesto, motricidad fina (incluyendo la pinza digital) y coordinación viso-motriz.

   Para ambientar las paredes, por fuera de clase hemos reproducido las constelaciones que más nos gustan: cada equipo ha elegido una y la hemos puesto fijándonos muy bien. Esta actividad puede resultar muy sencilla pero con ella trabajamos la toma de decisiones en equipo: hay que escuchar, respetar opiniones, aprender a ceder... Además se refuerza la motricidad fina con los gomets y la lana y la coordinación visomotriz. También ayuda a desarrollar la atención y las orientación y distribución de elementos en el espacio. A todo ello hay que añadirle que contamos estrellas y nos fijamos en su tamaño para ponerlas en su lugar correspondiente. Una actividad muy completa.

El día y la noche: comenzamos el proyecto del espacio

   Tras haber hablado en la asamblea sobre las diferencias entre el día y la noche, hemos querido plasmarlo de forma creativa de diferentes maneras.



Nos hemos acordado de un pintor amigo nuestro que conocimos el curso pasado y que pintó una preciosa “Noche estrellada”. Si pinchas en esta imagen, te mostramos cómo trabajamos a Van Gogh el curso pasado.
   Esta vez, hemos versionado su noche y hemos imaginado cómo sería ese paisaje si fuera de día.


Como estamos trabajando el día esta semana, hemos querido jugar con las sombras

    Comparamos la sombra del encargado del día a distintas horas de la mañana y dibujado la silueta resultante. ¿Qué sucede?, ¿será magia?




Estuvimos planteando hipótesis, aquí les dejamos las principales:
- A última hora estaba más nublado y, por tanto la sombra era más pequeña.
- El Sol se va moviendo: se acerca y se aleja de la Tierra.
- El Sol da vueltas alrededor de la Tierra.
- La Tierra da vueltas alrededor del Sol.

Tras debatir todas las hipótesis sobre por qué se hace de día y de noche, si el Sol o la luna se mueven, Doki nos sacó de dudas.


   Lo más divertido fue experimentarlo y vivenciarlo luego con el Sol, la Tierra y la luna.




Aquí les dejamos más juegos de sombras de otra ocasión. Esperamos que les guste.
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