Pedimos las espadas: escribimos una carta

   Lo primero que debíamos hacer era redactar en gran grupo la carta para que todos participemos y sepamos lo que le queremos pedir a la fábrica de espadas.

   Empezamos con un saludo: ¿cómo podemos comenzar? Susana iba registrando lo que decíamos para tener bien guardada nuestra idea original. Nos ayudó haciéndonos preguntas como “¿quiénes somos?”,” ¿qué queremos que nos traigan?” porque somos muy pequeños y es nuestra primera carta. La respuesta de “¿quiénes somos?” no tiene desperdicio; la maestra esperaba que contestáramos algo así como “los niños y niñas de 3 años”, pero la respuesta fue sorprendente “somos los piratas”, además lo dijimos muy convencidos. Por supuesto que así se quedó en la carta final =)

¿Cuántas espadas queremos?
   Ha llegado la hora de hacer el pedido, pero no sabemos cuántas espadas queremos. Algunos dijimos que “muchas”, otros que siete por lo menos, pero queríamos una para cada uno (evidentemente hicimos la comprobación para ver si realmente necesitábamos siete, ya saben que todas nuestras teorías son igual de importantes siempre).
 ¿Cuántos somos en total? No sabíamos bien, así que nos contamos, pero faltaban algunos compañeros que están enfermos. ¿Cómo podemos contarnos a todos? Tras mucho pensar, una niña dio con la clave: “contamos las fotos como cuando pasamos lista”. Ella misma se encargó de contar, contamos hasta 22 nada menos, así que ya sabemos, hay que pedir 22 espadas.





 Una vez hecha la redacción, nos disponemos a escribir todos una misma carta. Esto requiere una atención individualizada en el rincón, pero merece la pena porque aprendemos con mucha motivación. Poco a poco hemos escrito la carta, todos, absolutamente todos hemos escrito algo, así es “más nuestra”.



   Ahora hay que escribir la dirección en el sobre. La cogimos de la web y buscamos el código postal real de Toledo. La maestra también nos dijo cuál es nuestro código postal y que hay que escribirlos para que llegue sin ningún error a su destino.



Ahora el remitente y el sello.


Pues ya está… ahora ¡a esperar!




   Todos los días preguntamos impacientes que cuándo van a llegar las espadas y Susana no sabe, dice que eso lo sabe el señor Zamorano. Así que un día decidimos llamarlo para confirmar y ver cómo va el proceso. Susana apuntó el número del señor Zamorano en la pizarra y nosotros lo marcamos en el teléfono de Susana. Llamamos de verdad y hablamos con él. La maestra puso el modo “manos libres” y todos interactuamos con él. Aprendimos también la importancia de guardar los turnos porque nos dimos cuenta que cuando hablábamos todos a la vez, el señor Zamorano no nos oía bien (hubo un diálogo después de la llamada).  Nos dijo  que como eran muchas espadas, habían tardado un poco, pero que ya las habían enviado por correo, así que llegarían pronto. 

  Desde aquí agradezco a nuestros “señores Zamorano” particulares que nos han hecho este favor de atendernos. Tanto al que estuvo disponible al teléfono, como al otro señor Zamorano que ayudó a la maestra a hacer las espadas de cartón. También agradecemos a una maestra que ha estado siempre en nuestras aventuras, Bea, que nos ha dado materia prima para elaborar las espadas. Gracias a los tres.

   ¡Falta poco para que lleguen! ¡Qué nervios!
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