Hacemos magia

Ya tenemos nuestras palabras mágicas, ahora toca ver si funcionan. Para ello hemos decidido probar a hacer magia. Así que hemos cogido un frasco con agua y la hemos tapado con nuestro pañuelo mágico. Una vez que dijimos nuestras palabras mágicas (los que nos acordábamos), el tarro comenzó a moverse sin parar, ¡casi tira al suelo a la maestra! Finalmente se paró y pudimos levantar el pañuelo mágico. Nuestras caritas se llenaron de asombro al ver que había funcionado y que el agua había cambiado de color. ¡Era violeta!
 

   Ya hemos comprobado que tenemos magia, ahora tenemos que hacer algo que pueda salvar a la dama. Se nos ha ocurrido que podemos hacer un conjuro, pero… ¿y si ponemos ingredientes que luego nos conviertan en ranas? Así que hemos consultado el libro de los hechizos.


    Ahí encontramos conjuros para convertir a alguien en rana, para hacerse invisible, pero nada que nos pueda ayudar a salvar a la dama, además, los ingredientes son muy raros: sangre de murciélago, ojos de pez… Eso es muy difícil de conseguir; hay que buscar otra solución.
   Hemos estado un rato buscando alternativas y está claro, necesitamos la ayuda de una profesional: una bruja de verdad, eso sí, que sea buena. ¿Cómo contactamos con una bruja buena? Tras  varias propuestas curiosas y llenas de imaginación, una niña ha dicho que cuando se pierde un perrito, se pone un cartel y luego, si lo ve alguien, llama al dueño y se lo devuelve. En ese instante, la maestra se acordó del cartel de las adivinanzas de brujas, ¡nos puede servir!

   Ahora toca redactar entre todos y luego escribir.
      Una vez hecho el cartel, hemos pensado un lugar visible donde lo podamos colgar y hemos decidido ponerlo en la puerta del cole, así si una bruja buena  pasa por ahí, lo verá.

      Esperamos respuesta unos días y, de repente recibimos esta carta.




      ¡Qué nervios! Nos quedamos esperando y deseando que no tardase mucho en venir.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...