Un girasol en clase

   A nuestra clase ha llegado esta preciosa flor.
   
 Todos sabíamos que era un girasol. Lo estuvimos observando detalladamente: su tallo "peludo", sus hojas grandes y sus pétalos amarillos. También vimos los capullitos.

    Nos hemos fijado muy bien en el centro de la flor. Susana nos ha sugerido que digamos a qué se nos parece el centro del girasol. Eso sí, lo hemos visto de uno en uno con la lupa.

Cada uno ha escrito en la pizarra a qué se le parecía. Como ven, a la mayoría nos parecieron flores, pero entonces... ¿cómo es posible que una flor tenga flores dentro?

Hemos buscado información en Internet y la profe nos ha leído que el girasol no es una flor, es una inflorescencia, que quiere decir que hay muchas flores pequeñitas que forman una "flor". 

     Ya tenemos información sobre el girasol, ahora toca cuidarlo, ¿cómo lo haremos? Nos surgen varias preguntas: ¿cómo se alimenta?, ¿cuánta agua necesita?, ¿tiene que estar al sol o puede estar dentro de nuestra clase?

Así que, una vez más, buscamos en el ordenador, solo que esta vez, leyó un compañero y lo hizo genial.


   Ya sabemos regar nuestra plantita con los 100 ml de agua que lleva. Pero tenemos que comprobarlo bien poniéndolo en una superficie plana. ¡Estos chicos son unos campeones!



Como el girasol necesita estar al aire libre, tenemos que trasplantarlo. Así que pensamos que un buen sitio sería el jardín de picón de nuestro cole. Tras una semanita en clase cuidándolo y viendo cómo se abrían los capullitos, nos dirigimos hacia el jardín dispuestos a trasplantarlo. Lo primero: buscar el lugar. A continuación, hacer un agujero. Aprovechamos para aprender el nombre de diversos utensilios de jardinería.

Luego plantamos nuestro girasol y tapamos. Ya solo nos queda regarlo bien.

     Se ve que le sentó bien el agua porque al día siguiente ya otro capullito estaba así.

¡Ha sido toda una experiencia!

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